La memoria de un suspiro

Las pesadillas suelen ser tan volubles como un soplo de viento. Soñar que vuelas, cuando se es joven, parece algo muy normal. Aquella mañana, Surinza, nuestro protagonista, se había desperezado de una forma singular. Volaba junto al acantilado y las imágenes de una hermosa dama se le acercaban para regalarle los oídos. Aquellos eran los últimos instantes antes del despertar. Luego, en la vida real, un suceso, un acontecimiento sórdido y desconcertante iba a cambiarlo todo. Ella apareció tras la pantalla del televisor. El amor ocasional en unas vacaciones de verano. Así había sido. Y ...


























































