Hitchcock por Hitchcock

Sinopsis del Libro

«Circula por ahí el horrible infundio de que odio a los actores. No puedo imaginarme de dónde procede semejante rumor. Claro que es posible que se deba a que en una ocasión dije que los actores son como el ganado. Mis amigos actores saben que yo sería totalmente incapaz de hacer un comentario tan desconsiderado, grosero e insensible... Lo que probablemente dijera es que hay que TRATAR A LOS ACTORES COMO GANADO. Mi intención es dar al público una buenas y saludables sacudidas mentales. La civilización ha llegado a ser tan selectiva y protectora que no experimentamos las suficientes emociones de primera mano. Por lo tanto, para evitar volvernos indolentes y blandengues, tenemos que experimentarlas artificialmente, y la pantalla es el mejor medio para ello.»

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Biografía de Sidney Gottlieb

Sidney Gottlieb (1928-1999) fue un destacado químico y figura central en el programa de investigación de control mental de la CIA, conocido como MK-Ultra. Nació en el seno de una familia judía en la ciudad de Nueva York. Su interés por la ciencia se despertó desde joven, lo que lo llevó a estudiar química en la Universidad de Nueva York, donde obtuvo su título de bachiller en 1948. Más tarde, continuó su educación en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde se especializó en química orgánica.

Después de completar su formación académica, Gottlieb se unió a la CIA en la década de 1950, en un momento en que la Guerra Fría generaba una intensa competencia ideológica y tecnológica entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En la CIA, Gottlieb fue designado para liderar la oficina de investigación y desarrollo del Personal de Ciencia y Tecnología, donde desempeñó un papel crucial en la formulación y ejecución de experimentos controvertidos relacionados con el control mental.

Una de las iniciativas más notorias bajo su dirección fue el proyecto MK-Ultra, que comenzó en 1953 y buscaba explorar métodos de manipulación psicológica y control mental. Estos experimentos implicaban el uso de sustancias como el LSD, hipnosis y otras técnicas poco éticas, generalmente realizada sin el consentimiento de los sujetos involucrados. Los objetivos de estos experimentos eran vastos, incluyendo la búsqueda de técnicas para la interrogación y la creación de agentes durmientes que pudieran ser activados mediante señales específicas.

Gottlieb fue considerado un pionero en el uso de drogas psicotrópicas para influir en el comportamiento humano. La experimentación a menudo se llevó a cabo en entornos de instituciones psiquiátricas y en otros lugares, donde los sujetos, a menudo desprevenidos, podían ser sometidos a tratamientos sin comprensión de los riesgos o consecuencias. La falta de ética en estas prácticas ha llevado a muchos críticos a condenar su enfoque como un abuso inaceptable de la ciencia.

En 1963, se retiró del programa MK-Ultra y, sin embargo, sus contribuciones a la CIA continuaron en otros proyectos. Con el paso de los años, la revelación de sus actividades y políticas en estos programas generó un intenso escrutinio público. En 1974, tras el escándalo de Watergate y la creciente presión sobre la CIA, se llevó a cabo una serie de investigaciones que revelaron la amplitud y profundidad de programas como MK-Ultra. Esto llevó a un clima de desconfianza hacia las agencias de inteligencia del país y a la implementación de reformas en los procedimientos de control interno y supervisión de tales actividades.

En sus últimos años, Gottlieb se retiró de la vida pública y se mudó a Nueva Jersey. A pesar de su implicación en uno de los episodios más oscuros de la historia de la inteligencia estadounidense, Gottlieb nunca fue acusado ni procesado por sus acciones. Su legado sigue siendo objeto de debate y reflexión, ya que sus métodos han influido en la investigación ética en psicología y psiquiatría, y su historia plantea preguntas sobre los límites de la ciencia y la moralidad.

Sidney Gottlieb falleció el 7 de diciembre de 1999, dejando tras de sí un legado que suscita tanto interés como inquietud. Su vida y carrera son un recordatorio de la capacidad de la ciencia para ser utilizada tanto para el bien como para el mal, y de la importancia de mantener la ética en la investigación y las prácticas científicas.

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