Sin importar que los documentos sean antiguos o modernos, manuscritos o impresos, analógicos o digitales, son la unión casi indisoluble de: texto –contenido– y soporte –continente–. Y aunque los primeros suelen pervivir más que los segundos, cada vez que una obra se vuelve a presentar a una sociedad, su materialización –según el lugar, la época y las técnicas utilizadas– puede modificar y transformar su aspecto y recepción… Ese proceso, tan antiguo como la escritura misma, sigue siendo vigente hoy. Por ello es importante conocer el devenir histórico de los documentos de ...