Estamos ante una de esas obras que ocurren raramente en las que la poesía y la vida pergeñan una intrigante apuesta: la de una autora que sin llegar a los veinte años publica un libro cuya madurez literaria aplastaría a cualquier lector. Un poemario con un interesante tono personal donde el yo poético plantea un diálogo de cuestionamiento que pone de relieve la conflictiva construcción de una identidad, y la dudosa legitimidad de esa aspiración. Algo que queda claramente reflejado en poemas como “Mi otro yo”, “Lo que quiero ser y lo que soy distan mucho de parecerse”, “La...